martes, 19 de febrero de 2013

El hombre propone y el clima dispone!

Miercoles 16/02 Salimos para Yala. La intención es ver las lagunas.En las oficina de informes de Yala nos dieron información sobre el Angosto de Jaire y Tiraxi. Nos facilitaron folletos, se veían lindos y decidimos hacer eso primero y después las lagunas. Para ir al Angosto hay que pasar por un pueblo pequeño llamado Lozano, seguir por un camino de ripio, muy transitable, seguir siempre el mismo camino hasta que dobla a la derecha. Se cruza un puente y se sigue hasta un cartel que dice Angosto de Jaire. Nosotros vimos el cartel y pensamos (mal) que no viendo desde la camioneta ninguna entrada o sendero seria un poco mas adelante. Seguimos siempre el mismo camino (es el único), y cuando comenzó a subir, nos dimos cuenta que nos habíamos pasado, como también queríamos ir a Tiraxi, y ese era el camino, continuamos. Es de cornisa, sinuoso,pero en muy buen estado. Hay bellisimos paisajes. No llegamos a Tiraxi propiamente dicho, pero bajamos hasta el arroyo y pasamos allí un buen rato. Por el mismo camino, retrocedimos hasta el cartel que habíamos visto antes. Por suerte había una chica que nos indico donde era la entrada. Es un sendero apenas visible, pasando debajo de un tronco caído. se sigue al arroyo y los arboles y helechos van desapareciendo para dar lugar a dos paredes de granito de (calculo yo) 20 mts de altura, que a medida que se avanza, se van angostando cada vez mas. Se camina sobre el arroyo, y es casi imposible no terminar con los pies empapados. Cae agua también por las paredes. Hay que caminar con cuidado porque muchas piedras tienen musgo y son patinosas. Es una excursión mas que recomendable. Volvimos luego a Yala, y almorzamos en "Riky Truchas". De entrada pedimos tamales ($.9.00), empanadas de carne fritas ($.3.00), bebidas ($.6.00) y la especialidad de la casa, trucha con crema de espárragos y champignones ($.60.00). De postre quesillo con miel de caña. Todo muy rico. En realidad, riquísimo!. La atención es muy buena, comimos en el exterior, frente al río y teníamos como invitados al perro y al gato de la casa. Ambos sentados frente a nosotros y esperando pacientemente que les diéramos algo. Hecho esto, van a otra mesa hasta que les dan algo y así van rotando por todas. Cuando estábamos almorzando, comenzó a llover, veíamos las montañas del horizonte cada vez mas borrosas. Era una lluvia fuerte que venia hacia nosotros. Finalmente llego, por suerte con el postre. Tampoco pudimos ir a ver las lagunas, ya que el camino se pone peligroso con tantas lluvias. El pueblo de Yala esta dividido en dos por la ruta. De un lado es el pueblo original, sencillo, con algunas casas mas bonitas que otras, pero no demasiado diferente de otro pueblo. Del otro lado de la ruta, en cambio, las casas son muy importantes, en grandes terrenos,con pileta y jardín. Luego nos dijeron que son las casas de fin de semana de la gente acomodada.