jueves, 14 de febrero de 2013

Llegamos!

Domingo 13/01/13 Ya pasamos por Bs.As., Santa Fe, Córdoba y Catamarca. A las 9.00 a.m. entramos a Santiago del Estero, a las 10.00 a.m. a Tucuman, llegando a San Miguel de Tucuman a las 12 del mediodía. Pasada la ciudad la ruta continua por los cerros y el camino se vuelve pintoresco. A las 12.45 p.m. entramos a Salta. Llegamos a Rosario de la Frontera a las 14.00 hs.. Almorzamos en un parador llamado "La Rotonda", pedimos tortilla de papa y pollo al disco. Con el hambre satisfecha y después de sacar algunas fotos subimos a la camioneta dispuestos a seguir viaje. Nosotros...la camioneta no, porque no arranco. Esperamos y volvimos a intentar. Así, una, dos, tres, cuatro... y perdí la cuenta. Le dábamos tiempo entre intento e intento, como si estuviera cansada y precisara tomar aire. Creo que esperábamos que arrancara en algunos de esos intentos, pero nada. Ni un ronquido, una tos, una lucesita!! Se había convertido en un aparato grande que no respondía a nuestros reclamos. Conseguimos en la estación de servicio el teléfono del mecánico del pueblo. Lo llamamos y nos dijo que en 20 minutos pasaba. Soy una pesimista optimista, por lo tanto me imaginaba buscando alojamiento para esa noche y la camioneta remolcada a un taller oscuro y prehistórico. Esa es mi parte pesimista, pero como también soy optimista tenia la ilusión que todo se solucionara casi mágicamente. Esperábamos entonces que llegara el mecánico, yo, en una grúa. Por eso cuando vi un ciclomotor con dos personas me decepcione un poco. El que estaba sentado atrás, traía en sus brazos una batería. Abrieron el capo, le dieron arranque. Toco acá, toco allá y arranco! Casi lo abrazo! Que había pasado? Se sulfato no se que cosa de la bateria y se aflojo no se que otra cosa. Lo cepillo, lo ajusto y listo! Después de echarle una puteada a la camioneta... alivio! FOTITO MIENTRAS ESPERABAMOS AL MECANICO 15.45 HS. Entramos a la Prov. de Jujuy y poco después a San Salvador de Jujuy. Llovía. La primera impresión que tengo de la ciudad no es muy buena. La vi desprolija. Nos encontramos con Nora (la propietaria de la finca donde pararíamos los próximos días) en la vieja estación. Se estaba realizando allí un festival auspiciado por Coca-Cola. En la plazoleta de enfrente un joven estaba tirado sobre el pasto y cuando un policía le hablaba, trataba de incorporarse y caía nuevamente al pasto. Creo que estaba borracho. 17.45 hs. Seguimos a Nora, por el camino que nos llevaría a Tilquiza. Salimos de la ciudad y tomamos un camino de montaña que subía serpenteando. Rodeado de arboles intensamente verdes que por momentos dejaban ver la tierra arcillosa en la que crecían. Subíamos y por momentos caía una llovizna tranquila, en los claros al borde del camino, veíamos los cerros cercanos parcialmente cubiertos por jirones de nubes. Aproximadamente una hora después tomamos un camino de acceso que nos llevo a un arroyo. Bajamos y viendo la altura del cauce y desconociendo como era el lecho del arroyo, dejamos allí la camioneta y seguimos a pie. El piso estaba embarrado y patinoso, por supuesto no teníamos paraguas y sin dudas llovía. El sendero era angosto y caminabamos en fila india. Llegamos a un puente colgante, lo cruzamos y luego de llegar al otro lado continuamos por otro sendero mas ancho. Llegamos por fin a nuestro alojamiento. El lugar se llama Finca Tilquiza, y esta en una amplia propiedad arbolada y con un arroyo que corre a su entrada. Es una construcción sencilla, pero cómoda, amplia y limpia. Dos horas después el arroyo había bajado lo suficiente para cruzarlo con la camioneta. La cabaña ofrece servicio de desayuno, por lo que teníamos, pan, leche, manteca, diversos dulces, galletitas, te, mate y café. Por suerte, Nora, ofreció prepararnos omelettes (con huevos de su finca!). Estábamos tan cansados que comimos muy poco. Nos bañamos y nos acostamos a dormir.