domingo, 24 de marzo de 2013

UN LARGO CAMINO

LUNES 21/01/013 Hoy por fin amaneció despejado. Después de tantos días con lluvia es un gran cambio. Seguramente llovió durante la noche, porque la Av. Costanera, sobre la que esta nuestro hotel, era parte del río. El agua bajaba y con fuerza. De todas formas, decidimos salir y fuimos a conocer Salinas Grandes y Susques. El camino es asfaltado, el río, que corria a nuestra izquierda, bajaba tempestuoso. Hasta Purmamarca no tuvimos inconveniente, pasada esta si bien el camino es asfaltado había desprendimiento que bloqueaban parcialmente la ruta. Vialidad trabajaba desde temprano para repararlos. Para llegar a las salinas hay que pasar por la cuesta de Lipan y es realmente impresionante! el cielo estaba por completo despejado y se podía ver el vacío al costado de la ruta. Un poquito de vértigo daba. En el punto mas alto (4170 mts) había nieve. Era algo que no esperábamos y nos sorprendio por completo. Paramos y nos asombramos como nenes. Ahí, hay pequeños puestos donde venden artesanías. Son imágenes grabadas en laja. A medida que nos acercábamos a las Salinas podíamos ver a lo lejos el reflejo de las montañas y el cielo, ya que por las abundantes lluvias, las salinas estaban con varios centímetros de agua. No me impresionaron demasiado, tal vez por eso mismo. Pero los reflejos eran hermosos. Seguimos hasta Susques. Hay una parte del camino, llamada Quebrada del mal paso, donde el camino es muy pintoresco. Pequeñas cascadas caen desde lo alto y cruzan la ruta, convirtiéndose en pequeños riachos que bajan entre las piedras. No pudimos llegar hasta las Barracas de Abdon Castro Tolay, porque el río estaba muy crecido y es necesario cruzarle para llegar. Cuando llegamos a Susques, la iglesia no decepciona. Es encantadora, y las casitas que tiene atrás conservan la construcción de adobe y techo de paja. Teníamos el conocimiento que había en el pueblo una YPF, pero por mas que dimos vueltas no encontramos nada. Tampoco encontramos nada para comer. En la oficina de turismo nos informaron que el pueblo estaba en ese momento sin agua y que unos Km mas adelante había otra YPF. Partimos entonces en su búsqueda cuando de camino nos topamos con el hotel Quillen. Preguntamos si ofrecían comida y siendo así, allí almorzamos. Pedimos empanadas de queso y de carne ($.4.00 c/u) eran deliciosas y comimos moderadamente ya que por las alturas de la cuesta temíamos apunarnos. Pasamos a la vuelta, nuevamente por Susques y de golpe y de casualidad encontramos el YPF. Son solo dos surtidores antiguos, con el logo desvaído y no mucho mas. Subimos la cuesta de Lipan nuevamente con el cielo celeste, al llegar al punto mas alto no había mas nieve y al pasar al otro lado y comenzar a bajar las nubes estaban bajas y la visibilidad era muy poca. Nuestra velocidad era de 20 km por hora. Como mucho se veía solo hasta tres metros. Reconozco que tenia los nervios de punta! Duro poco mas de media hora y en el camino nos hizo seña un empleado de vialidad a quien llevamos hasta Purmamarca y nos comento que es muy habitual. Lo que para mi no es consuelo! Esa noche cenamos en la Chacana. Pollo grillado al torrontés con ensalada, sorrentinos con vegetales con salsa de espinacas y tres bebidas ($.142.00)