La vieja estación vista desde atras.
Las casas tienen los cercos cargados de flores.
Me encanta viajar. Mirar. Escuchar. Me gustan los paisajes amplios y los horizontes lejanos, pero también los pequeños detalles que solo vemos cuando estamos muy cerca. Me gusta tener la mirada llena de horizontes.
La vieja estación vista desde atras.
Las casas tienen los cercos cargados de flores.
Las vacas andan sueltas por el pueblo, metiendose en los jardines y comiendo las flores. Los niños las corren y les gritan para echarlas. Aunque ellas no se inmutan demasiado.
Los atardeceres se llenan de colores y se escucha el chapoteo de algún animal en el agua. El aire es suave y cálido a pesar de ser invierno. Cuando baja el sol, nos reunimos alrededor de la chimenea y esperamos con un gin tonic que nos llamen a cenar. Eso es muuuy relajante!
En el recorrido por las calles del pueblo encontramos pintadas contra la megamineria. En apoyo y para que se sepa subo las fotos.
Cenamos en "Killa", cazuela de cordero, lomo de llama con calabaza rallada, queso de cabra y cebolla, tres bebidas, de postre una bocha de helado, una copa norteña (helado, dulce de cayote, nueces y pasas), gastamos $.21.00.-
Un día muy tranquilo, pero ya es el final de nuestro viaje, mañana hay que volver a Buenos Aires.
No teníamos muy claro el camino y en Abra Pampa buscamos la YPF (que ya no lo es) y preguntamos como estaba el camino que era lo que mas nos preocupaba por la lluvias que hubo durante estos días. En esta estación de servicio, encontramos un muchacho apilando unas gomas de autos y nos acercamos para consultarlo. No respondió nuestra pregunta pero riéndose llamo a otro muchacho que estaba dentro del galpón. Le repetimos nuestra pregunta... y exploto de risa! -buehh, se van a matar! el puente se ha caído! y se reían los dos como si fuera lo mas gracioso del mundo!. Tuvimos que cambiar nuestros planes y optamos por ir a Yavi. Para llegar, hay que pasar por la Quiaca. Nos habían advertido que no era un lugar lindo, ni pintoresco. Y en la entrada, te cobran $.10.- `por uso del pavimento! Una vez que se sale de La Quiaca,el camino se vuelve muy lindo, con curvas y pastos verdes, subidas y bajadas. El pueblo del Yavi es junto con Purmamarca el que mas me gusto. Tiene una iglesia muy bella, con un jardín delantero lleno de flores, al lado esta la Mansión del Marquez (no pudimos entrar por que estaba en reformas).
Nos habían comentado en la entrada que siguiendo el río, había pinturas rupestres. Seguimos un pequeño sendero que bordeaba el río y mirábamos atentamente las piedras para encontrarlas, ya que no están señalizadas. Caminamos y el sendero había desaparecido, y las paredes de piedra también. Rehicimos el camino, y creo que fue de casualidad, alcanzamos a verlas casi al principio del camino. Me gusto mucho este lugar, por un lado las piedras, el río al medio, y cruzandolo los campos sembrados, a lo lejos las montañas y el cielo azul. De fondo el zumbido de las abejas y a mis pies, pequeñas flores azules.
Almorzamos en uno de los comedores del pueblo, "La Magui". En una casita típica, con paredes de adobe y pequeñas ventanas. Pedí guiso de Quinoa (riquísimo!!), costeleta de llama con ensalada y tres bebidas ($.70.-)
De ahí partimos hacia Laguna Colorada, nos habían comentado que era similar a la de Los Pozuelos y que tal vez tuviera flamencos, pero no. Es una inmensidad de cielo, de paisaje...
Hay allí bajorrelieves en piedra, están rodeados de un cerco de piedras, pero se puede entrar en algunos de ellos. En el camino de acceso pasamos al lado de llamas y manadas de burros.
A la noche cenamos en "La Peña de Carlitos", es muy conocida en Tilcara y esta llena de extranjeros, son famosos por sus tamales y fuimos por ellos, pero me quede por su humita. En total pedimos, 3 tamales,1 humita,2 empanadas de carne, 1 empanada de queso, 1 sopa casera y 3 bebidas ($.170.-)
A metros de la entrada a la Garganta hay un pequeño puesto donde venden empanadas y tortillas. Almorzamos ahí y pedimos empanadas de carne y de queso con quinua a $.4, cada una. Unos tablones como asiento y un cajón de manzana como mesa, jugo de naranja recién exprimido y unos pasos la señora amasando las tapas para las empanadas. Un poco de charla con ellos y algunos colibríes volando muy cerca. Diria que fue lo mejor de este paseo.
Por la tarde fuimos a un lugar que se llama "Caravana de LLamas", hacen excursiones a Salinas y City Tour. También permiten entrar en los corrales y cuidar y alimentar a las llamas. Uno de los guías te cuenta su historia y sus características. Esta un poco desorganizado, pero hay mucha amabilidad y te sentís como en casa. Después de los corrales, mate con torta y facturas. Pagamos $.30 por persona.
Cenamos en "El Tata", milanesa con fritas, milanesa napolitana con ensalada, lomo con fritas y tres bebidas ($.150.00). Las papas estaban crudas, las milanesas tenían nervios y grasa. Para nada recomendable. Es un lugar para evitar.